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El Impacto Previsible de las Nuevas Tecnologías en la Enseñanza y Organización Escolar Ponencia de León Trahtemberg, en el Seminario Internacional “El futuro de la Educación en América Latina y el Caribe” organizado por UNESCO-Orealcn Santiago de Chile 28 de Agosto del 2000 1.
Introducción: Los
grandes avances de la tecnología de la información que están
alterando la naturaleza del trabajo y el ejercicio ciudadano, también
lo harán con las habilidades requeridas para que los niños y jóvenes
lleguen a ser adultos exitosos, presionando a la educación,
transformando el qué y cómo aprenderemos y cómo funcionarán las
instituciones educativas. Debemos ser concientes que la
radio, la televisión, los juguetes virtuales y la computadora con
acceso a internet han venido para quedarse.
Más allá de las discusiones sobre sus virtudes y limitaciones, inevitablemente
ingresarán a la escuela. Pero no lo
harán como una vitamina mágica cuya
sola presencia reemplazará el currículo y mejorará los resultados
educacionales. Para que se conviertan en un soporte educacional efectivo
se requerirán complejos procesos de innovación en cada uno de los
aspectos de la escolaridad, incluyendo el sentido de la escolaridad, el
currículo, la pedagogía, la evaluación, la administración, la
organización y el desarrollo profesional de profesores y directores.
Junto con ello deberá aparecer una legión de investigadores y políticos
prospectivos capaces de aprender de los aciertos y errores que se
cometan, difundir las mejores prácticas educacionales y proponer
iniciativas originales. Debemos
ser concientes que esta tecnología es demasiado nueva aún y su
potencial de cambio es tan grande que aún no se puede predecir cómo la
tecnología cambiará nuestra educación.
Aún así, todo hace prever que así como la escuela se modificó a
partir de la invención de la imprenta y luego la revolución
industrial, del mismo modo la escuela habrá de cambiar a partir de la
revolución del conocimiento. Esto probablemente signifique un nuevo rol
para los profesores y también que más actores no-docentes ingresen a
la escuela, al derribarse las paredes que separan su interior de su
exterior. Sin embargo no debemos olvidar que el
énfasis no debe colocarse en la tecnología sino en las personas,
especialmente los profesores y
directores,
que son quienes van a
modelar el impacto que tendrá las nuevas tecnologías en las escuelas. Ciertamente
las tecnologías interactivas, portátiles e interconectadas tienen un
enorme potencial como herramientas educacionales que va más lejos de lo
que anteriormente permitieron los materiales estáticos como lapiceros,
libros, o los medios de difusión como radio o televisión, cuya
capacidad de transformar la educación ya causó muchas decepciones. En
este caso, usadas adecuadamente estas tecnologías parecen poseer la
capacidad para enriquecer
significativamente la enseñanza, el aprendizaje y la gestión escolar.
Sin embargo, aún no sabemos exactamente cómo hacerlo. 2. La alfabetización audiovisual: La
omnipresencia de la pantalla de video en nuestra sociedad, a través de
la televisión, los juegos de videos, las computadoras, etc. nos generan
preocupaciones respecto a los contenidos de los programas que ven
o usan los niños y jóvenes, lo cual no debería opacar
otra dimensión referida al efecto que tiene el lenguaje visual
en las formas de aprendizaje de los niños y jóvenes de nuestros
tiempos. Debemos tener respuestas a preguntas como ¿hay diferencias en
el procesamiento de la información y el aprendizaje debidos al uso
intensivo de las imágenes móviles? Y si estas diferencias existen, ¿son
beneficiosas o más bien se constituyen en frenos para el mejor
desarrollo integral del alumno? Tradicionalmente,
como la alfabetización se definió como la habilidad para leer y
escribir, la educación formal se desarrolló en torno a la tecnología
de la imprenta. Como consecuencia, en lugar de conceptuar el texto
escrito como una de las muchas tecnologías de comunicación, se lo
convirtió en el equivalente a la educación. La pantalla de vídeo, sin
embargo, está estimulando en los niños nuevas formas de aprendizaje
audiovisual, que les está permitiendo movilizarse en el nuevo mundo de
la tecnología moderna. Al respecto Patricia Marks Greenfield explica cómo
esta
“alfabetización audiovisual” exige aprender a entender los códigos
por los cuales se interpretan los vínculos entre las imágenes.
Por ejemplo, al mirar la televisión, el espectador debe integrar
diversas imágenes parciales proyectadas en fracciones de segundos para
construir una escena del conjunto. Cuando un niño juega un vídeo juego
que, por ejemplo, lo obliga a pasar de habitación en habitación en un
castillo para vencer diversos obstáculos, el niño debe hacer esfuerzos
no solo para entender los movimientos
y aspectos espaciales del juego, sino también para anticipar las
secuencias que seguirán y a la vez, tener en la mente el conjunto del
escenario (o castillo) del juego, aunque en la pantalla solo vea una
escena o imagen del conjunto. Así,
los jugadores aprenden un lenguaje icónico pictórico que es diferente
al lenguaje simbólico escrito. Aprenden
a interpretar fragmentos conectados en el espacio con un código de interpretación que se origina en la
propia tecnología.
En estos juegos el jugador no puede moverse libremente entre dos puntos
cualesquiera. Debe seguir un patrón y debe conocer el patrón de los
movimientos permitidos, lo que se convierte en un modelo mental de
programación. Por lo tanto, si el videojuego del castillo es análogo a
un programa de computación y si el niño juega cientos de juegos
similares, a la larga resultará que
jugar el vídeo juego se constituirá en una forma de aprestamiento
educativo para usar los códigos
que deberá usar luego al programar las computadoras. Esto pone en ventaja al niño que tiene acceso a
juegos electrónicos frente aquel que no lo tiene. 3. El currículo y la enseñanza de un
colegio “moderno XXI”:
Podemos
imaginar un colegio “moderno” con las siguientes características.: 3.1) Existen ambientes de estudio enriquecidos con estilos de aprendizaje que han abandonado la centralidad de profesor, el programa, la disciplina y el pasado, para centrarse más en el estudiante, la información integrada y multidisciplinaria, a la que los estudiantes pueden acceder según su propio interés y motivación, en el marco de un modelo distributivo de aprendizaje que vincula las aulas con los centros de trabajo, negocios, hogares, los espacios comunitarios y la “aldea global”. Aquí el estudio autónomo y el auto-aprendizaje ocupan un rol central. 3.2)
Existen aulas
colaborativas e interactivas
según el espíritu “high-tech”, que combinan
el trabajo individualizado con el trabajo en equipo,
en las cuales los profesores estimulan el desarrollo de aprendizajes
investigativos y explorativos
que permiten ubicar, seleccionar y procesar los infinitos conocimientos de
modo que los alumnos puedan pasar de lo factual al pensamiento crítico
y a la toma de decisiones. 3.3) Se diluye la barrera entre el colegio y la sociedad real, procesando los conocimientos de modo que el alumno pueda entender su realidad y tratar de perfeccionarla para facilitar su bienestar y el de la colectividad. Se inserta al alumno en la "clase global" que le permite conectarse con redes de información que abarcan a todo el mundo, todas las épocas y todos los temas, y que permiten juntar a padres, maestros y alumnos para que aprendan unos de otros y resolver juntos los múltiples problemas sociales, políticos, económicos y ecológicos del mundo. Con ello se crean además situaciones educativas en las cuales el alumno puede construir los valores nacionales y sociales que serán parte de su identidad. 3.4) El nuevo estilo de enseñanza permite a cada alumno desarrollar y obtener los logros acordes con su propio potencial, aprovechando las facilidades diferenciadoras de la tecnología de la enseñanza. Se permite a la vez que cada alumno profundice los estudios en cualquier campo que a él más le interese. Se evita la segregación y desvalorización de alumnos débiles y discapacitados que anteriormente incorporaban el estigma de inútiles, cuando se usaba un sistema rígido y unidimensional de enseñanza y de evaluación de aprendizajes. 3.5)
Existe una integración entre el nuevo currículo y los nuevos estilos
de enseñanza, en el cual el currículo queda centrado en los auténticos
problemas del mundo real, incluyendo el desarrollo de proyectos de largo
aliento que vinculan la experiencia real con la abstracción. Para ello el
currículo se diseña de forma modular e interdisciplinaria, con
diversos niveles de dificultad, con pocos temas pero tratados con
profundidad y diversidad,
de modo que cada alumno pueda aprender de acuerdo a sus capacidades e
intereses, sin prescindir del denominador común para todos. Junto con
ello tenemos nuevos estándares de logro curricular y nuevas coordenadas
de espacio y tiempo en las cuales los profesores y alumnos tienen que
estar juntos para enseñar y aprender. 3.6) Se busca que cada alumno logre los objetivos mínimos del currículo básico común válido para todo el conjunto, en cuyo centro esta la creación de una cultura común, cuyo eje es la educación en valores humanos, el cultivo de la tradición y la cultura del pueblo, el equilibrio ecológico, la educación social y cívica, y otros aspectos afines que están en la base educativa de toda persona. La ciencia y tecnología no sustituyen la filosofía, porque por sí solas no nos dicen qué significa la vida. Si no hay una orientación valorativa, la educación es ciega. (No se puede educar sin una filosofía de vida y concepción del mundo). Por ello el currículo se inscribe en una cultura humanística y democrática como marco ideológico y valorativo hacia el cual educar, ofreciendo oportunidades para aproximarse al arte, filosofía y la literatura, que son canales para explorar la propia espiritualidad y moralidad. Después de todo, las personas deben tener valores y una visión moral del mundo cuando se enfrentan a la manipulación genética, la contaminación ambiental, o la destrucción masiva de personas a través de las nuevas armas. Los estudios humanísticos se amplían en función de las tendencias tecnológicas. Sólo así se puede equipar a los alumnos con una cultura y conocimientos que les permitan dominar las poderosas fuerzas de la tecnología y de la ciencia, usándolas para beneficio de la humanidad. 3.7) Se propicia un clima cooperativo y democrático en el centro educativo, en el que maestros y alumnos comparten los roles de aprendices, docentes y miembros de un equipo de trabajo. Para ello los directores y profesores organizan el currículo de modo que sea integrador e interdisciplinario, que facilita la autopropulsión de los alumnos, con fuerte presencia de asuntos de orden actual y especulaciones futurísticas, que al lado de las áreas formativas e instrumentales comunes obligatorias (como lenguaje, matemáticas, computación, e inglés), tiene varias otras aplicativas que incorporan cuando menos las seis dimensiones básicas de la nueva cultura general que son: Ciencia (incluyendo Cultura Científica y Ecología); Tecnología (que propicia la fluencia informática y enfoca la relación del hombre con la tecnología y sus efectos sobre nuestros hábitos físicos y relaciones sociales); Humanidades y Moral (incluye actividades de autogobierno democrático, entendimiento internacional, servicio social, valores y ética, actualidad, conocimiento de los medios de comunicación, historia y geografía nacional, leyes laborales, planificación familiar, religiones en el mundo); Desarrollo del Cuerpo, la Salud y la Seguridad Personal (incluye ejercicios, nutrición, higiene, sexualidad, prevención de drogas, crianza, normas de conducción de automóviles, prevención de sismos y desastres, primeros auxilios); Artes y Estética; Economía y Empresa (incluye relaciones laborales, orientación vocacional, búsqueda de empleos). De este modo se asegura que el currículo mínimo común para todos los alumnos no desatienda tres áreas fundamentales que en el mundo de la ciencia y tecnología muchas veces tienden a quedar de lado, como el arte que se ocupa de lo afectivo, lo sensitivo, lo bello y lo emotivo; la moral que concierne a la fe, lo bueno y lo malo, lo permitido y prohibido, las tensiones entre la realidad y los valores; y la fisiología que se ocupa de la existencia física del hombre y de la salud, la higiene, el deporte y las formas de vida sana -. 3.8)
Se enfatiza la ejercitación e
integración sensorial, así como la integración entre
teoría y práctica.
En un mundo en el que más y más actividades humanas se están
reduciendo a la computación se desarrollan estrategias que va más allá
de la exposición abstracta a las computadoras y que conectan a los
estudiantes con la vida misma. Para esto se diseña una
aproximación multisensorial habida cuenta las múltiple
evidencias de la investigación respecto al desarrollo de las
capacidades mentales a partir de
las actividades que realizan los niños con su cuerpo y sus sentidos, y
la conexión con experiencias concretas en valores. No
se puede amar a la humanidad en abstracto. Solo se puede amar a
individuos particulares que nos rodean. Los niños no pueden amar a la
naturaleza en abstracto. No pueden aspirar a la reforestación de los
bosques si previamente no han tenido contactos con plantas y hojas en
sus propios jardines. 3.9) A la par que los alumnos adquieren fluidez en el manejo técnico de las computadoras, las usan como soporte para el estudio de todos los temas escolares, porque conocer las técnicas de resolución de problemas no equivale a conocer cuáles son los problemas. Si logramos saber cuál es el problema, estaremos cerca de conocer su solución. Un verdadero problema no resuelto es uno que no entendemos del todo, de modo que requiere primero nuestra la habilidad imaginativa para concebir cual es el verdadero problema. Las computadoras son excelentes para manipular datos referidos a problema ya definidos y por lo tanto mayoritariamente ya resueltos. Sin embargo revisar un verdadero problema, viéndolo como algo diferente de lo que el programador puede haber tenido en mente, solo es posible a través del desarrollo de nuestras imaginaciones. 3.10)
Al planificar las estrategias y actividades de la educación formal, se
toman en cuenta las experiencias educativas diversas que los alumnos
traen consigo y las que les faltan. Por eso dado que la alfabetización audiovisual constituye un importante elemento de preparación
para el mundo de las computadoras, hay que lidiar con ella. Al
usar los medios escritos tradicionales, las personas aprenden tanto a
leer como a escribir. Sin embargo, la televisión solo la ven,
pero rara vez les toca producir algún programa, lo que causa una menor
actividad mental al usar este medio. Los
profesores asumen el reto de incentivar a los niños para que produzcan
vídeos a la vez que los consumen, y desarrollan
estrategias para
que los
alumnos vean la televisión más críticamente, entiendan la naturaleza de su código y las convenciones por las cuales
produce sus efectos, tal como se hace habitualmente con la literatura. En general, se utiliza una estrategia multimedia por la cual cada medio utiliza aquello que hace mejor. Por ejemplo, si el audio hace más relevantes los diálogos, es un buen medio para presentar la literatura dramática; por su parte si la televisión hace más relevante la acción, es usada para ilustrar las demostraciones científicas. La pauta recomendable es utilizar la combinación de los medios que permitan trabajar mejor las facetas variadas de cada tema, así como desarrollar una conciencia en los niños sobre las cualidades y convenciones de cada medio. Los medios no son usados para sustituir la experiencia directa, pero dado que vivimos en un mundo multimedia, los alumnos aprenden a usar óptimamente cada medio. 4)
Administración y organización de un colegio “moderno XXI”: Si
imaginamos un colegio “moderno” tendría las siguientes
características de organización y administración: 4.1)
La tecnología influye en la organización escolar, haciendo más
eficiente diversos aspectos administrativos (correspondencia, informes,
registros, evaluaciones, etc). Además enfrenta cada día el reto de
individualizar el trabajo escolar, ya que si las computadoras se van a
usar “en la hora de computación” para aprender a usarla como
herramienta, lo más probable es que la computación se incorpore a la
enseñanza tradicional, en lugar de que ésta se transforme con el apoyo
de la computadora. En otras palabras, un uso convencional de la
tecnología de la información mantendría las rigideces de los
programas, horarios, agrupaciones por edades, con lo que se perdería
las capacidades integradoras e individualizadoras del aprendizaje. Por
lo tanto la concepción de “organización escolar” girará
paulatinamente de una estructura centralizada y burocrática a una
concepción descentralizada, flexible, diversificada, con grandes
espacios de autonomía para la gestión, que delega
funciones y decisiones, de modo que la administración esté al
servicio de la educación y no al revés. En los colegios modernos
exitosos la dirección logra que los profesores hablen unos con otros,
dispongan del tiempo para reuniones, tengan continuidad en el trabajo de
equipo y en su capacitación, todo ello bajo una visión sistémica
evolutiva que siempre tiene presente
cómo integrar la tecnología a la escuela y cómo comunicar eficazmente
a alumnos, profesores y padres. 4.2) En el colegio “moderno” los conceptos como horario diario (dividido en horas de clase de igual duración), jornada escolar diaria o semanal, al igual que el año académico de nueve meses, son muy flexibles, ya que el tiempo debe disponerse en función de las necesidades de los aprendizajes. Por su parte la evaluación está diseñada para reconocer el valor interdisciplinario y variable del trabajo de los alumnos en cada tema o módulo, que no se sujeta a los ciclos mensuales, trimestrales o semestrales habituales. 4.3) Los colegios del futuro son sumamente flexibles y versátiles para facilitar la conformación de grupos diversificados y multiedades que pueden trabajar en los temas de su interés, lo que se constituye en un reto administrativo muy complejo. Los laboratorios y talleres estarán orientados al desarrollo de proyectos y a la simulación de fenómenos interdisciplinarios, lo que en esencia equivale a los "colaboratorios" ideados por Wolfy Rosenberg, (palabra que resulta de componer las palabras colaboración con laboratorio, en “Towards a National Collaboratory”, spring 1990). Es el lugar donde los estudiantes interactuan con instrumentos, datos, revistas y libros en forma análoga a la del laboratorio del científico. Es una "aula global" en la que se desarrollan actividades como conferencias por multimedia, se comparten bases de datos y se accede a fuentes remotas. En este colaboratorio los estudiantes y profesores desarrollan una colaboración interdisciplinaria, incluyendo a estudiantes, profesores y especialistas de otras instituciones y empresas. 4.4) El colegio moderno está diseñado como "colegio expandido", cuyas fronteras no están dadas por las paredes del local escolar sino que se articula con los hogares de los alumnos, las oficinas de los padres, las empresas, los centros de información e investigación de todo el mundo, etc. En este escenario, parte del tiempo que pasarían los alumnos y profesores en los colegios convencionales, lo pasan trabajando con las computadoras en sus casas, conectados por teléfono para enviarse información e intercambiar recursos. Este colegio le presta atención preferencial a los encuentros sociales y las actividades culturales, artísticas, deportivas y recreativas. Además, ofrece espacios de catarsis para profesores y para alumnos. Cuenta con nuevos agentes educativos además de los profesores, entre ellos los psicólogos, los consejeros escolares y los guías espirituales. 4.5)
Para manejar este colegio “moderno” se cuenta no sólo con
profesores capacitados que
tienen oportunidades de actualización permanente, sino especialmente un
director imaginativo y
creativo, capaz de conducir una institución con tantos grados de
libertad y complejidad. El director es el principal agente de cambio y
desarrollo institucional, quien ejerce un liderazgo sólido, sacando
provecho a los amplios márgenes de autonomía de los que goza. Esto se
debe a que en su capacitación aprendió no solo
aspectos del diseño curricular y la administración financiera,
sino que especialmente
desarrolló habilidades para las tareas de liderazgo y relaciones
públicas. 4.
Problemas que se derivan de
esa visión de colegio y enseñanza “moderna” que deben ser
encarados:
Tenemos que asumir que la tecnología es un desarrollo con cargas ambivalentes. Podemos visualizarlo a través del ejemplo de la invención del automóvil, que hoy en día es esencial para nuestras vidas, pero que también ha llenado de polución el medio ambiente, e indirectamente ha llevado al mundo a varios conflictos militares en el Medio Oriente por la posesión del petróleo. Otro ejemplo es el de la radioactividad o la misma televisión, que cuando apareció maravilló a todo el mundo con muy pocos detractores que anticiparan serios peligros. Actualmente resulta frecuente escuchar a especialistas y legos decir que por "culpa" de la televisión los niños y jóvenes ya no leen libros, se ha deteriorado su lenguaje y se han vuelto observadores pasivos, apáticos, poco creativos y escasamente críticos de la realidad. Las imágenes de TV. entran y salen de la mente sin elaboración alguna, condicionándolos a actuar sin pensar, de acuerdo a lo que les ofrecen las anunciadoras comerciales o los líderes de opinión. La gente se levanta y se acuesta con la TV. Es un nuevo hijo en cada familia, que a veces recibe más atención que los otros. Con las computadoras empieza a ocurrir algo similar. Su poder y velocidad son deslumbrantes, y la visión de un futuro invadido de computadoras lleva a pensar que los niños de hoy deben conocer y usar las computadoras, mientras antes sea posible, en el hogar y en la escuela, para asegurarse que el ciudadano del futuro entre bien preparado al siglo XXI. Otra vez se acepta esta tecnología de la información casi a ciegas, lo que obliga a los educadores a anticipar sus posibilidades y limitaciones, estar alerta a lo que ella es capaz de hacer, no hacer y dañar. Es imprescindible conocer la respuesta a estas preguntas antes de introducir la tecnología a la escuela, de modo que se pueda mantener un adecuado balance entre los valores de la tecnología del conocimiento y los valores humanos y espirituales que toda sociedad necesita para tener sentido. Si perdiera ese equilibrio, el hombre con computadora se ocuparía solo de datos en lugar de pensamientos, cálculos en lugar de juicios, buscaría la rapidez en lugar de la introspección, y cultivaría su individualidad en lugar de su interdependencia social. a. Los profesores como factor centralAnte la trascendencia de lo dicho, imaginemos los requerimientos de los nuevos profesores y la factibilidad de contar con ellos. Después de todo, sabemos que los niños son aprendices naturales admirables, que apenas ingresan a la escuela empiezan a perder sus capacidades innatas para el aprendizaje autónomo. Los niños aprenden por sí solos a hablar, sin recibir lección alguna y aprenden cotidianamente muchas cosas sin que nadie les enseñe, porque son parte de su vida, cosas que simplemente suceden y se aprenden en forma natural. Sin embargo, en la escuela observamos que su desempeño se vuelve forzado y en muchos casos fracasan en sus aprendizajes. ¿Por qué? Porque las experiencias escolares no han logrado tocar los nervios motivacionales centrales de los alumnos, especialmente los adolescentes, y con demasiada frecuencia están muy distantes de sus experiencias cotidianas. Esto
inevitablemente nos lleva a preguntarnos por el rol mediador del padre y
el profesor. El niño
necesita en sus primeras etapas de desarrollo ser capaz de enfrentarse
con el mundo y que el adulto le sirva de mediador en la “jungla”
exterior. El profesor deberá acompañar al alumno en el proceso de
organizar la realidad y la información que lo rodean, para que pueda
hacer un uso productivo de ellas y
construir su propio conocimiento. ¿Pueden
los profesores lidiar con
estos retos? Al
parecer esto está aún muy lejos de lograrse.
Por un
lado, porque quienes han de llevar a cabo la revolución educacional son
personas nacidas y educadas en la era educacional más convencional,
por lo que llevan consigo la carga propia de esta experiencia, con todas
las dificultades, resistencias, prejuicios y mitos que ello conlleva. Por
otro lado, porque aún
no se conocen del todo los diversos aspectos novedosos de la pedagogía
y la sicología del aprendizaje y del lenguaje virtual, así como las
posibilidades y limitaciones que trae el uso de las nuevas tecnologías
cuando se colocan al servicio de
la educación, por
lo que los profesores aún no saben bien cómo actuar al respecto. b.
Formación de los profesores Esto
nos lleva al problema de la formación
de los profesores. Enseñar un curso en red es muy diferente que hacerlo
en una forma tradicional. Requiere que los profesores trabajen más duro
para alentar interacciones sustantivas entre participantes. Deben
monitorear y modelar las discusiones on line, y animar a los alumnos a
que respondan uno al otro en su trabajo. Eso requiere de los profesores
pasarse el día contestando preguntas, monitoreando discusiones,
retroalimentando. Todo el tiempo deben ser facilitadores, de otro modo,
los alumnos pueden fácilmente distraerse o volverse apáticos. Esto les
exige entrar a la línea varias veces al día, leer las anotaciones de
sus alumnos y contestarlas, sin contar la corrección de tareas y
la revisión de los trabajos individuales o grupales que también
requiere tiempo. Esto
significa dedicar 4 veces más tiempo del que dedicarían en las clases
convencionales, sin contar con todo el tiempo de capacitaciones que
tienen que invertir para estar aptos para manejar estos cursos. Además,
los profesores deben trabajar con las dimensiones afectivas de la
enseñanza, que se suelen pasar por alto cuando se sobrestima el valor
de la informática en la educación. Cuando en América Latina hablamos de profesores o maestros, nos referimos a personas que proceden de los estratos sociales menos favorecidos y usualmente con escasa experiencia previa en el uso de la computadora. No sólo tienen las naturales resistencias al cambio tecnológico sino que a priori están en desventaja frente a sus alumnos, que a igualdad de condiciones, aprenden más rápido que sus profesores y se compenetran mejor con el mundo de la informática -en el que nacieron-. A estos profesores se les exige que asuman el rol de aprendices, tanto o más que sus propios alumnos, y que cambien su actitud en relación a los contenidos y la dinámica del aula. Deben verse a sí mismos como docentes y a la vez facilitadores del aprendizaje, y renunciar a su figura tradicional de autoridad totalitaria y no dialogante en el aula. Es decir, profesores capaces de lidiar con los desafíos del cambio, aceptar someterse a un entrenamiento sobre algo novedoso para ellos y a la vez aceptar utilizar una herramienta con la que estarán en desventaja frente a sus alumnos, lo cual desestabilizará su autoestima, seguridad y temores. Si la formación y capacitación de estos profesores se va a limitar a unas cuantas semanas de aprendizaje del uso de algunas herramientas computacionales y software, se corre el peligro de que estas se vuelvan fines en sí mismas y sus capacidades no se apliquen o transfieran a las diversas asignaturas y problemas, más allá del programa u horario de la clase de computación. Serán como aquellos profesores limitados, que sólo enseñan lo que está escrito en los textos, porque más no conocen, restringiendo el aprendizaje de los alumnos. Si en cambio se trata de formar una nueva generación de profesores, hay que desarrollar estrategias apropiadas en institutos y facultades universitarias, que hoy en día aún son muy escasas. Por último, no puede dejar de considerarse que un profesor experto, entrenado para el uso y la enseñanza de computación, ante las alternativas ocupacionales no durará mucho como profesor, ya que los bajos sueldos lo desanimarán; en cambio, fácilmente encontrará un lugar en el nuevo mercado laboral de la informática. ¿Cómo lidiar con el problema de que toda capacitación de profesores puede llevar intrínsecamente el peligro de perderlos para la tarea educacional? c.
¿Quién enseñará computación? Los
colegios deberán resolver quién tomará a su cargo el área de
enseñanza de computación. Si las clases de computación quedarán a
cargo de un especialista en computación, difícilmente manejará las
estrategias pedagógicas apropiadas ni utilizará los múltiples
contenidos de las diversas asignaturas. Si se encargarán a un
profesor de Ciencias o Humanidades que no domina la computación,
difícilmente sacará provecho de esta tecnología. Por otro lado ¿tiene sentido, en esta generación, que cada colegio intente convertirse en un centro de aprendizaje de computación, o es preferible empezar con opciones extraescolares comunitarias que tengan garantizados el mantenimiento, servicio técnico e instrucción apropiada, cosa que los colegios no podrían garantizar? Tampoco debemos dejar de lado el hecho de que sólo si un docente incorpora la computación a su actividad privada habitual, en casa y en la escuela, tendrá la experiencia y seguridad necesaria como para manejarse solventemente con sus alumnos en clase. Para ello los maestros deben tener acceso fluido a las computadoras en sus casas y el colegio, y entrar a un régimen de capacitación y aprendizaje permanente. d. Formación de
Directores La
reorganización de los colegios bajo el impacto de la tecnología y
otras fuerzas que los impactan como la descentralización, autonomía,
flexibilidad institucional, manejos económicos en épocas de
restricciones, competencia, generación de recursos propios,
evaluaciones externas, participación de la comunidad y organizaciones
sociales, etc. requerirá de directores con una personalidad ejecutiva,
que a la vez que sean líderes pedagógicos sean capaces de actuar como
gerentes organizacionales. Eso requiere de una selección y formación
de directores que debe ser sustancialmente diferente a la formación que
actualmente reciben los profesores
y administradores educacionales. Habrá
que preguntarse si un director debe haber sido previamente un profesor o
si la suya es una carrera diferente. Si
se concluye que se puede llegar a ser director sin haber sido profesor
para aprovechar los recursos humanos de quienes teniendo formación y
experiencia en sicología, administración y tecnología no se formaron
en pedagogía, en la mayoría de los países habría
que modificar los escalafones y criterios para la carrera pública
magisterial. También
hay que tomar nota que muchas facultades de educación que se han
avocado a la formación de directores, lo que han hecho es formar
planificadores o administradores de la educación, con el natural sesgo
académico que ese ambiente suscita. Pero el
rol ejecutivo del director no se puede cultivar y entrenar solamente con
más formación académica o administrativa. Se
requiere un nuevo modelo de carrera profesional de director de colegio,
con un fuerte componente práctico y con contenidos específicos para
tal función que en muchos países aún no existe. e. Deterioro de algunas
habilidades Hace
siglos cuando los brazos y manos empezaron a usarse para agarrar,
trepar, tirar y manipular objetos como piedras y flechas, se produjeron
cambios en la estructura del cerebro y sistema nervioso de los hombres
quienes desarrollaron nuevos y más complejos patrones de pensamiento.
Sin embargo, la evidencia de los cambios o daños al desarrollo cerebral
que pueden producir las nuevas tecnologías recién se van haciendo
evidentes años o décadas después de su uso intensivo. Es el caso de
los teléfonos celulares cuyos posibles daños recién están siendo
documentados una década después de haber iniciado su uso masivo. Por
eso los psicólogos
educacionales y educadores deben tener la capacidad de adelantarse
aunque sea intuitivamente a estos efectos para aprovechar sus beneficios
y a la par prevenir sus posibles perjuicios.
Coincide con esto Howard Gardner quien sostiene que el matrimonio entre
la educación y la tecnología será feliz solamente si aquellos
encargados de la educación permanecen concientes sobre qué es lo que
quieren alcanzar y se mantienen vigilantes para que la tecnología sirva
efectivamente a esas necesidades. De otro modo, al igual que
otras tecnologías, las nuevas pueden terminar expandiendo la apatía y
la alineación. (Gordon op.cit) Algunos
ejemplos concretos de esto pueden ser ilustrativos. El uso en los
zapatos y la vestimenta de los “pega pega” o cierres en lugar de
cordones o botones reduce las capacidades de coordinación manual. La
falta de juego infantil en los jardines o parques, corriendo,
trepando árboles y módulos en altura, reduce el desarrollo de
los músculos superiores
del tórax y retrasa el desarrollo motor.
El uso de calculadora ha ido atrofiando la capacidad de cálculo mental.
El
consumo intensivo de audiovisuales ha ido reduciendo el interés por el
texto escrito y la capacidad de comprensión lectora. En
la mayoría de los estudios se encuentra que el hipertexto se convierte
en un pobre sustituto del texto tradicional.
Leer de una pantalla resulta más lento y fatigante que leer en textos
impresos. En muchos estudios los
alumnos examinados en su comprensión de lectura después de leer en la
pantalla evidencian tener una menor comprensión y memoria que aquellos
que leyeron el texto impreso.
En cierta forma el mensaje que trasmite la computadora al usuario es
“no te detengas a pensar, no tomes demasiado tiempo en un problema, no
leas mas que unos breves textos en la pantalla, si no funciona,
elimínalo y empieza de nuevo”, etc. Los
usuarios de computadoras tienden a salir rápido de cada pantalla sin
haber terminado de leer. Además, los dibujos digitalizados, sonido y
animación que acompañan los textos no han demostrado ser mas efectivos
que estudiar en un texto
impreso ilustrado. En general se encuentra que los alumnos que se
entrenan con computadoras mejoran sus puntajes en las pruebas que
enfocan la parte mecánica de la lectura, no así en aquellas que
enfocan las habilidades de comprensión mas profundas. En
el
mundo de los medios audiovisuales
hay una estimulación hacia la observación de
videos, filmes y televisión lo cual produce tres beneficios cognitivos:
avance en las habilidades de alfabetización visual (que es diferente a
la alfabetización para el texto escrito), mejor adquisición de la
información en general, y mejor adquisición de información de acción
(deportes, imágenes sobre experiencias científicas, etc.). Pero a la vez produce tres resultados
contraproducentes: decrecimiento de la capacidad de imaginación, decrecimiento del esfuerzo
mental al usar el medio visual, y decrecimiento de la atención hacia la
información puramente verbal. ¿Cómo hacer para sacar el mayor
provecho de las nuevas tecnologías y compensar los posibles perjuicios? f.
Educación a distancia El
intercambio a distancia por computadora entre alumnos,
tiene la virtud de eliminar algunos
estigmas clásicos al independizarse de la edad, sexo, aspecto
físico, religión y nacionalidad del interlocutor. También permite
superar la rigidez de los 45 minutos convencionales por clase porque
rompe las barreras del horario simultáneo formal, y permite los
intercambios asíncronos entre gente que vive en distintos lugares y
husos horarios. Esa independencia respecto al lugar y tiempo permite
llegar a estudiantes que difícilmente podrían atender juntos las
mismas clases regulares. Pero
no todas son virtudes. La distancia “seca” al profesor al quitarle
la voz, imagen, expresiones
faciales, humor e ironías. Se dificulta el diálogo a fondo ente
quienes no se conocen realmente, más aún si no preexiste una confianza
básica entre ellos. Por
otro lado, por lo general los
alumnos que tienen éxito en los cursos on line son automotivados,
independientes, autodirigidos y se sienten cómodos para expresarse por
escrito. Pero hay muchos que no son así. Los
administradores de estas formas de enseñanza dicen que para que los
cursos tengan éxito se requiere que el profesor aliente todo el tiempo
a sus alumnos, con los que debe tener
constante interacción para aconsejar, modelar su pensamiento y promover
una atmósfera en la que los alumnos se animen a trabajar. Eso requiere
más tiempo, energía y
compromiso por parte de los profesores. Por eso es que los
mayores éxitos en la educación a distancia se
reportan en adultos, mientras que para el caso de menores hay
resultados muy ambiguos. Para
el caso de la formación de profesores, la educación a distancia es una
modalidad muy prometedora
porque los pone en contacto con ideas nuevas, que pueden modelar sus
propios criterios y
estilos de trabajo. La
educación a distancia es más barata y abarcativa porque evita los
costos de traslado, materiales, viáticos y no tiene la limitación de
tener que hacer coincidir los tiempos de todos, facilitando el
intercambio asíncrono, permitiendo también poner en contacto a los
profesores con los mayores expertos de cada rama. Sin embargo, muchas de las ventajas atribuidas a la educación a distancia pueden hallarse también en la buena educación presencial. A la inversa, la educación a distancia puede reproducir los mismos vicios que la educación convencional criticada. Además, dado que el estilo de enseñanza aún se mantiene muy convencional, para modificarlo los profesores requieren de frecuentes y diversos contactos interpersonales en distintos momentos del día, lo que no se satisface con los convencionales talleres concentrados de unos cuantos días al año. La
investigación enseña también que
la enseñanza a distancia para profesores es eficaz para aumentar
conocimientos básicos, pero no para desarrollar habilidades
pedagógicas, es decir “enseñar a enseñar”. A su vez, puede ser útil para la capacitaciones en servicio pero no se ha
demostrado que lo sea para la formación inicial. Entonces, la
más eficaz de las educaciones a distancia es la no tan distante, es
decir, la que combina la educación a distancia con la presencial y
combina la autoeducación con la interacción grupal, que
por lo tanto es más cara que cualquiera de las dos por separado. g. Problemas
administrativos La
introducción del software estandarizado
a la administración escolar
en muchos casos ha hecho girar
la atención de los usuarios desde los temas curriculares hacia los
temas computacionales y administrativos.
Dado que diseñar un software para cada colegio resulta muy costoso, la
administración tiende a adquirir un software estandarizado y obligar a
los funcionarios administrativos y profesores a utilizar el mismo
software, que para muchos significa dejar los formatos conocidos para
pasar a otros mediante reentrenamientos. A veces eso les lleva a
perder información, originalidad o
tiempo. Los profesores deben
pasar por innumerables capacitaciones y aprender a llenar datos de los
alumnos a través de las computadoras lo cual puede resultarles muy
tedioso. La
administración y los directores que acceden a tanta información por
alumno y por profesor a
través de las pantallas, corren el riesgo de distanciarse de ellos y
sacrificar lo educativo por lo administrativo. Mientras
más tiempo el tutor se la pase entrando, leyendo, administrando y
analizando toda la información de sus alumnos, menos tiempo tendrá
para escuchar y aprender directamente de éllos. Por otro lado hay que considerar que el trabajo escolar usando computadoras con acceso a internet requiere diseños de horarios, conformación de grupos, elección abierta de temas para los proyectos escolares, interacción escuela/comunidad/padres, y formación de profesores que demandan una creciente autonomía en asuntos pedagógicos y administrativos escolares que los sistemas centralistas no permiten. Si no se aumenta la autonomía escolar, estas modificaciones organizacionales que soportan los cambios educacionales no serán posibles, quedando la computadora restringida a su rol de herramienta, desperdiciando la posibilidades que ofrece para modificar la organización y los procesos de aprendizaje. h) Equidad En años recientes el debate educacional en diversos foros se ha orientado a discutir estrategias que permitan lograr un resultado educacional más equitativo para la heterogénea población nacional. Hoy en día existen diferencias notorias entre centros educativos que poseen infraestructura y equipo convencional adecuado frente a aquellos que carecen de él. Éstas diferencias se hacen más notorias aún entre los centros educativos que acceden a la informática y aquellos que no lo pueden hacer, lo que posiblemente agrandará la brecha educacional y tecnológica entre los alumnos, con las inevitables consecuencias sociales que de ello se deriva. Hay
países que han equipado las escuelas públicas con computadoras con lo
que han cerrado la brecha de acceso a las computadoras e internet. Sin
embargo la brecha de inequidad entre pobres y ricos sigue creciendo,
porque la simple instalación de
computadoras no cubre todas los aspectos que producen la inequidad. ¿A
qué software acceden unos u otros? ¿Con qué accesorios cuentan?
¿Qué soporte técnico tienen?¿Cuánto acceso a internet pueden
obtener? ¿Cuál y cuánta capacitación reciben los profesores para
usar las computadoras? En
unos colegios los alumnos usan la computadora simplemente para
ejercicios de repetición y aplicación.
En otros le sacan el provecho a todo su potencial de aprendizaje,
experimentación, construcción de proyectos y trabajo cooperativo. Unos
tienen acceso a internet para fines muy concretos o para jugar, y otros
sacan las mayores ventajas para aprender. La diferencia sustancial,
además de contar con equipos y accesorios,
estará en la calidad de profesores con las que contarán en uno
y otro caso. Unas escuelas producirán a los procesadores de datos y
oficinistas, mientras que otras prepararán a los ingenieros de sistemas
que podrán automatizar las labores de los oficinistas. ¿Qué estrategias desarrollar para que la revolución de la informática, lejos de abrir aún más la brecha de la inequidad, logre por el contrario cerrarla más rápidamente? i.
Elección del software adecuado
Existen en el mercado miles de alternativas de software, no todos debidamente elaborados ni tampoco debidamente experimentados e investigados como para conocer sus virtudes y limitaciones educacionales en el corto, mediano y largo plazo. Los profesores que sean capacitados en computación, deberán recibir un adiestramiento que los sensibilice y les de los criterios para tomar decisiones sobre cuál software elegir según el tipo de necesidades. ¿Cómo se elige un software adecuado? ¿Cuál es el margen de manipulación que tienen las empresas comerciales para imponer su software, aún si no es el óptimo, tomando en cuenta las necesidades y realidades culturales y educacionales de cada caso? ¿Asumirá el Estado una responsabilidad para facilitar a los usuarios la información necesaria para que puedan acceder al software educativo más adecuado a sus objetivos educacionales? Todas estas preguntas requieren respuesta para evitar derroches o adquisiciones inadecuadas e incluso estafas educacionales. j.
Valores: Cuando
hablamos de tecnología hablamos de nosotros.
La televisión no existe como objeto externo a nosotros. Como creación
de los hombres constituye la actualización de nuestras capacidades,
tendencias, prejuicios, deseos e intenciones (no siempre benignas)
frecuentemente unilaterales de la mente humana. Esto quizá sea mas
cierto con las computadoras que
con cualquier otra tecnología. Teníamos que concebir la máquina en
nosotros para luego sacarla afuera. No solo le damos forma a las cosas
con nuestras herramientas sino que también somos formados por ellas a
través de nuestras conductas adaptativas.
Las herramientas que usamos para comunicarnos afectan lo que
comunicamos. Escribirle
un e-mail a alguien nos hace sentir diferente que escribirle una carta a
mano. De alguna manera la
herramienta siempre se infiltra debajo de nuestra piel.
El medio se convierte en parte
del mensaje.
De allí que se encuentren mas y mas empresas funcionando como si fueran
computadoras. De modo que el tema verdadero no es la tecnología sino nuestra propia realización. Las
máquinas se convierten en una amenaza cuando encarnan nuestras
limitaciones sin que seamos suficientemente concientes de esas
limitaciones. Fallamos al vernos a nosotros mismos en ellas porque
abdicamos de nuestra conciencia. Si no estamos alertas, no nos
preocupamos de los efectos que tienen en nosotros y no hacemos
nada al respecto, ni ofrecemos la menor resistencia a su avance en nuestras vidas.
Adoptamos una actitud pasiva respecto de esta tecnología de la que
somos crecientemente dependientes. Mientras
más poderosa sea la tecnología más nos invitará a olvidarnos de
nosotros mismos.
Sea cuando manejamos velozmente un automóvil, navegamos por internet,
jugamos un videojuego, o dejamos que la computadoras resuelvan los
problemas que les presentamos, nos
sentimos en un paraíso si quisiéramos limitarnos a actuar como
autómatas. Vivimos
en una tensión entre actuar y ser objeto sobre el cual se actúa. Las
tecnologías están empujando fuertemente a convertirnos en autómatas,
perdiendo nuestra libertad de elegir.
En ese sentido la televisión o la computadora serán nuestra
esperanza si podemos reconocerlas como nuestras amenazas. Como aliados,
nos destruirán. Pero
¿que incentivos tiene nuestra cultura para ejercitar esa cautela?
¿Podemos elevarnos por encima del nivel en el que nos comportamos
solamente como computadoras? Tendremos que resolver al respecto a través de la educación en valores que corresponden a la era de la informática. Por su naturaleza, la computadora privilegia la rapidez, la precisión, la eficiencia, la comunicación individual entre el hombre y la máquina. A su vez, la computadora se convierte en una autoridad indiscutida, que trae la omnipotente voz de la verdad, que tiene todas las respuestas a las preguntas de los niños, y que suele acostumbrarlos a gratificaciones inmediatas. El mundo creado por el software es estructurado y predecible, en contraposición del mundo real que es inestructurado e impredecible. Los juegos de vídeo llevan a tomar una distancia electrónica respecto a los juicios de valor que involucran las guerras, los exterminios y los costos sociales de las decisiones que se toman. El
mito de que la información es libre de valores, que presupone que las
computadoras se limitan simplemente a dar información, desconoce que
quienes diseñan y seleccionan los programas, lo hacen con determinados
valores, criterios y prioridades. ¿Cómo se evitará que las
computadoras propicien en los niños la pasividad
social y la apatía, y la aceptación no crítica de la
realidad?. Hay que estar alerta de todos estos peligros para evitar que los jóvenes se vuelvan conformistas, alienados, tecnocráticos, dogmáticos, consumistas compulsivos de software, en desmedro del desarrollo de su capacidad de controlar sus impulsos y de postergar placeres y gratificaciones, que es fundamental para aprender a esperar, a tener paciencia, a ser tolerantes, a trazarse metas e ideales a futuro y a luchar por alcanzarlas poco a poco. k)
Democratización: No
se deben despreciar los riesgos de esta presión por “tecnologizar”
las escuelas, uno de los cuales es el creciente olvido de los
propósitos democratizadores de la escuela pública, constructora de
ciudadanos (más que alumnos alfabetizados en uno u otro tema). Cuando
los políticos convierten a la escuela en un activo estratégico para
ganar la supremacía en la
guerra económica o tecnológica, la preocupación educacional se centra
en elevar los estándares de logros académicos
de los alumnos y habilitarlos para que sean eficientes trabajadores en
el mundo informatizado, dejando
de lado el objetivo de construir una democracia justa y socializar a los
alumnos en torno a valores, actitudes y tradiciones que apuntalen su
identidad.
Inclusive hay quienes sugieren eliminar la escuela pública y acogerse a
los modelos privados para asegurar una mejor gestión administrativa y
económica. Queda siempre la pregunta si ser un buen ciudadano equivale
a ser un buen trabajador y un informado consumidor, que es capaz de
elegir el mejor producto para su consumo. l)
Motivación y factores afectivos:
Actualmente,
uno de los mayores problemas de los colegios son los niños que “no
andan bien” no tanto por falta de habilidades intelectuales sino por
falta de motivación, afecto y sentido de pertenencia. Los problemas de
la juventud son cada vez más desatendidos por la creciente
falta de vínculos humanos fluidos y constructivos entre los
jóvenes, los padres y los profesores. Las
necesidades de los alumnos pasan hoy más por asuntos de orden familiar,
personal, social, que los propiamente intelectuales o académicos.
Eso hace que el estímulo requerido para interesarlos y motivarlos no
solamente sea mayor sino que vaya acompañado del trabajo psicológico y
de consejería. El
uso indiscriminado de la tecnología
produce mucho más intercambios superficiales pero a la vez mucho
más distancias en las relaciones interpersonales más profundas. Así
como el automóvil, el televisor, el walkman y los expendedores
automáticos de dinero y bienes de consumo han ido aislando a las
personas, la computadora hará lo propio en magnitudes mucho mayores. A
fin de cuentas, quienes sostienen que la introducción de la
computación a la labor educacional es altamente favorable (en el
supuesto que sea bien utilizada) argumentan que con ello los niños se
vuelven más independientes, porque pasan de ser pasivos receptores de
información a ser activos productores de su propio conocimiento. El uso
de la computadora puede estimular
el desarrollo del niño promoviendo mayor responsabilidad, independencia
y autocontrol. El niño se
vuelve responsable de proveerse la información necesaria y definir sus
metas a través del manejo autónomo de su aprendizaje. Pero para que
esto ocurra debe tener activada su motivación para aprender. Sin
alguien que lo motive, la computadora puede convertirse en una gran
juguete, pero que aportará poco al aprendizaje de los alumnos. Los
colegios deberán entonces cumplir muchas más tareas en los terrenos
sociales y afectivos de las que cumplían antes, con el apoyo de los
pedagogos, consejeros y psicólogos cuyo rol será mucho mas decisivos
que antes. m)
Vínculo profesor alumno Al
programa de computadora no le interesa si un alumno piensa; además, le
ofrece solamente respuestas predeterminadas estandarizadas. No puede
desafiar al alumno en lo que él esta pensando. Solamente la presencia
de un adulto con el que empatiza puede estimularlo a que haga las
preguntas que juegan un rol fundamental en el aprendizaje.
Sin un profesor que los guíe, los alumnos van a encontrar muy
difícil encontrar cualquier coherencia y orden en lo que están
estudiando. No
hay nada más interactivo que la relación del niño con el mundo real
como el vínculo entre profesor
y alumno.
Los niños necesitan vivir en el tiempo y espacio real con personas
reales. Así como los
niños requieren un padre para que se sientan seguros y protegidos,
también necesitan de un contexto social real dentro del cual aprender.
Los niños pueden tener relaciones electrónicas con pares a través de
muchos hemisferios, pero eso aún no los hace capaces de cultivar
amistades; sólo los lleva a tener un limitado y esterilizado
entendimiento de las relaciones humanas. Los
niños de hoy necesitan más interacciones con padres y maestros, estar
en clases más pequeñas, tener acceso a buenas bibliotecas, tener un
currículo rico en música, artes visuales y drama, y que se les
ofrezca una buena educación física así como actividades científicas
en las que “se ensucien las manos”. Frente
al argumento que las computadoras dejan más tiempo libre a los
profesores para personalizar su atención a los alumnos, vale la pena
señalar que hay quienes sostienen que
mejores resultados se obtienen reduciendo el tamaño de las
clases, y que si más escuelas redujesen el tamaño de sus clases,
habría menos razones para gastar tanto dinero en tecnología abriendo
más posibilidades para enfocar
mejor las decisivas relaciones entre profesores y alumnos. 5.
Prospectiva a partir de las tendencias acumuladas hasta hoy. a)
Acceso a la tecnología de la información en el país líder
EE.UU. En
las escuelas públicas de EE.UU. en 1983 había 1 computadora por cada
125 alumnos; en 1992 subió a 1 computadora por cada 19.2 alumnos; en
1994 era 1 por cada 10.8 alumnos. Ese año la nación gastó 3 mil
millones de dólares en computadoras y acceso a internet. Los recursos
que se colocaron en tecnología abarcaron además de las computadoras
también a los faxes, videos, líneas telefónicas, capacitaciones en el
uso de las tecnologías. (Glennan
y Melmed, op. cit). En 1995
la tasa era 1 por cada 9 alumnos bajando en
el año 1999 a 1 computadora por cada 5.7 alumnos. Ese año la mitad de
las aulas norteamericanas estaba conectadas a internet con la
proyección de llegar al 100% en el año 2000. El 97% de los profesores
norteamericanos usa computadoras para sus actividades profesionales
y 61% usa internet
(Clorinda Valenti en Gordon op.cit). Sin
embargo este acceso casi universal de los alumnos de las escuelas
públicas y privadas a las computadoras conectadas a internet no produce
beneficios uniformes.
Por ejemplo si
observamos la administración técnica del servicio, encontramos que en
1998 el 30% de los colegios de clase media tenían un coordinador de
tiempo completo (1% más que el año 1996) mientras que los colegios de
pobres solo lo tenían en el 19% de los casos
(bajando del 26% del año 1996). Agreguemos
a eso que para dominar la tecnología de la información no les alcanza
a los niños con usar la computadora dos horas semanales en el curso
escolar de computación. Deben practicar en casa, jugar, entretenerse,
hasta dominarla. En ese caso los
niños que no tienen computadoras en casa o las tienen muy antiguas, o
que tienen que esperar su turno en bibliotecas públicas, están en gran
desventaja respecto a los de clase media o alta.
De acuerdo a cifras del Departamento de Comercio de EE.UU. de julio
1999, solo 20% de hogares con
ingresos menores a 30,000 dólares tenían computadoras, frente al 80%
de aquellos cuyos ingresos eran sobre 75,000 dólares. También
informa que la brecha en la tenencia de computadoras creció en 29%
entre los años 1997 y 1998 al comparar los quintiles mas altos y bajos
por niveles de ingresos. (Maisie McAdoo en Gordon op.cit). Sin
embargo hay que reconocer que las inversiones se están haciendo
basándose en el potencial de mejoramiento de la educación que tiene la
tecnología más no en evidencias contundentes de su aporte al
aprendizaje, porque todavía los profesores y administradores esclares
no están formados para sacar provecho de este potencial.
Paradójicamente los colegios sólo colocan el 5% de los recursos
destinados a la innovación tecnológica para la capacitación de
profesores. Por lo tanto más
allá de la alfabetización informática lograda,
todas estas son inversiones de riesgo y puede tomar mucho tiempo
hasta que produzca los retornos esperados. b)
Impacto previsible en América Latina América
Latina usualmente copia las tendencias en la introducción de
tecnologías a la
educación por parte de EE.UU.
cuyos comerciantes hacen no pocos esfuerzos para lograr este propósito.
Lo hicieron con infinidad de útiles escolares, con los
retroproyectores, los laboratorios de idiomas, los videos y ahora las
computadoras. Por eso
la comparación con los EE.UU.
pese a la enorme ventaja que nos lleva, permite elaborar una buena
prospectiva sobre tendencias previsibles en América Latina. La
distancia que nos separa en inversión en tecnología educacional es muy
grande y lo seguirá siendo por un buen tiempo. Para muestra un ejemplo.
Se calcula que en 1987 habían 25 mil usuarios de internet cifra que
subió a 2 millones en 1994 y a 216 millones en setiembre 1999. De
ellos, cerca de 1 millón se encuentran en el
Medio Oriente árabe, 1.8 se encuentran en África, 4 millones en
América Latina, 37.2 millones en Asia, 53.5 millones en Europa y 119
millones de EEUU. (Maisie McAdoo en Gordon op.cit). Esta
enorme desproporción en el acceso a internet muestra que la
promesa de la globalización vale más para los países privilegiados.
Además, aliena a unos países respecto a otros.
Desde Lima o Kenya se puede estudiar en la Web sobre EE.UU, Francia o
Alemania, pero difícilmente ocurra la inversa. Los niños de países
pobres consumirán los productos culturales y valores creados en los
desarrollados. Más
del 80% de todos los web sites están en Inglés, con lo que los
angloparlantes tienen una ventaja natural en esta sociedad global,
lo que discrimina automáticamente a quienes no saben inglés,
produciendo además una tendencia a universalizar el Ingles, por encima
de todas las lenguas nativas. A
la escasez de recursos que hay en América Latina hay que agregar
también el hecho de que haber
adquirido computadoras y software no garantiza su aprovechamiento
óptimo. Cuando un colegio hace la transición a la era computacional
con el objetivo de transformar el currículo y la enseñanza, requiere dinero y tiempo para
equipos y para capacitar a los profesores, quienes además tienen que
trabajar muy duro para modificar sus estilos de enseñanza. Las
computadoras y sus tecnologías relacionadas como internet, a pesar de
ser prometedoras son muy costosas, por lo que todavía no han sido
probadas a gran escala en la educación primaria y secundaria.
Se calcula que 40 dólares por
dos horas semanales
de uso es demasiado costoso
frente
a los costos de menos de 10
dólares al año de los cursos por televisión o radio.
A eso hay que agregar la capacitación que requieren los profesores para
dominar la sofisticación técnica y pedagógica que demanda la
explotación óptima de estas tecnologías. Por
ello es que en América Latina (y buena parte de EE.UU.) lo más que se
ha logrado al introducir las computadoras a las escuelas es familiarizar
a los alumnos con esta tecnología sin alterar mayormente el proceso
educativo convencional.
No se ha logrado ni remotamente convertir las computadoras en
instrumentos para fortalecer las habilidades de los alumnos en su manera
de encarar los problemas, desarrollar los
proyectos y trabajar cooperativamente en equipo. Lograr esto
depende mucho más de una reforma educativa que de la introducción de
la tecnología a la escuela. Por
todo esto es que varios países de América
Latina están considerando opciones más accesibles tanto desde el punto
de vista económico como del didáctico, jugando en ello un rol muy
importante los sistemas de educación a distancia usando radio y
tele-educación. Esta
educación a distancia permite extender la educación de
escolares y la capacitación de profesores, con una calidad razonable, a
poblaciones lejanas a las que no se podría acceder por medios
convencionales o se haría muy débilmente. La
telesecundaria de México (desde 1968 para alumnos de secundaria), la
Red Globo y el TeleEscuela en Brazil (desde 1995 para la capacitación y
apoyo al docente en Brasil), y los
programas interactivos radiodifundidos en Venezuela (desde 1991 para la
enseñanza de la matemática en el I ciclo de la educación básica y
para entrenar a los profesores), así como los de Nicaragua y Bolivia,
evidencian ser muy costo efectivos. (BID, op cit). Por
supuesto que no faltan experiencias latinoamericanas de progresiva
universalización del acceso a computadoras y a internet en los
colegios, como es el caso del “Programa de Informática Educativa para
la Enseñanza Primaria” de Costa Rica que se implementó en 1988 entre
el Ministerio de Educación Pública y al Fundación privada Omar Dengo
y el programa chileno “Enlaces” que representa un primer paso para
introducir la informática y las redes como un recurso didáctico normal
en los establecimientos escolares con la expectativa de llegar
próximamente al 100%. Sin embargo, los otros países de América Latina
marcharán a ritmos más lentos con expansiones progresivas,
favoreciendo primero a los sectores más solventes y llegando al final a
los más pobres, lo que ampliará la brecha de inequidad. En
este escenario cada país avanzará de acuerdo a sus posibilidades y
objetivos, y se espera que apelen simultáneamente a la radio y
teleeducación junto con proyectos pilotos de uso de las computadoras en
las escuelas a pequeña escala, con las que generaran las experiencias
locales que podrían eventualmente expandirse cuando evidencien ser
efectivas y estar al alcance de las cajas fiscales nacionales. c).
Las Nuevas Paradojas: c.1)
Los pobres acceden a la computadora, los ricos al profesor. Si
se analizan las tendencias en América Latina veremos que hay
dos fuerzas
en relación a la tecnología. Una,
la que tiende a meter las computadoras a los colegios en el formato de
centros de cómputo conectados a internet,
dando a los alumnos unas 2h formales de acceso a computadoras con lo que
se les familiariza con esta tecnología aunque sin aprovechar el
verdadero potencial de transformar la educación que tiene la
tecnología de la información. La
otra, una débil (o escasa) formación de profesores para ser usuarios
de computadoras e internet, y mucho menos formación de educadores
especializados en pedagogía informática. Esto
hace que su conocimiento y eventual uso de esta herramienta quede muy
desfasado respecto a los avances que registran los alumnos, y frente a
las posibilidades docentes de educadores
especializados con los que solo cuentan algunos colegios privilegiados. Es
posible que esta tendencia continúe y que el resultado sea que la
brecha
entre los que acceden y lo
que no acceden a la computadora se
transforme en la brecha entre los pobres que tendrán acceso a la
computadora como herramienta y los ricos que tendrán acceso a
profesores
especializados capaces de permitir sacarle el máximo provecho real a
esta herramienta. c.2)
El marketing de productos tecnológicos (diseñados no siempre por
educadores) se impone sobre
los hallazgos de la investigación educacional (que suele llegar tarde). Otro
serio problema que tiene que encarar la educación es el hecho que las
empresas del ramo le sacan gran ventaja a las investigaciones
educacionales que se ocupan de evaluar el impacto real del hardware y
software educativo que se publicita en los medios, lo que deja a los
profesores a merced de las campañas de marketing de los fabricantes y
autores de software, que muchas veces no ha sido diseñado por
pedagogos y no pocas veces carece de soporte científico pedagógico
adecuado. Los profesores no
están en condiciones de deslindar
entre el software y los cursos on line que sirven y los que no sirven a
los propósitos de cada
institución.
Aquí puede jugar un
importante rol orientador el
Estado y las universidades,
con publicaciones que actualicen a los profesores y padres sobre las
virtudes pedagógicas de los materiales que vayan surgiendo en el
mercado. c.3)
Los costos de la tecnología se incrementarán. Para
estar al día no solo se requiere contar con las computadoras, software
actualizado y veloz así como conexiones telefónicas con adecuadas
bandas de transmisión, sino también con accesorios que permitan
sacarle todo el provecho a las nuevas tecnologías, como por ejemplo las
cámaras digitales, los scanners, modems, las webcam, los sensores, etc.
Estos equipos son costosos y marcan la diferencia entre los tenedores y
los no tenedores. Si bien la tecnología masificada tiende a abaratarse,
aquellas que representan avances significativos son siempre costosas y
están al alcance de muy pocos. La
promesa del abaratamiento de la tecnología puede más bien convertirse
en lo contrario, distrayendo recursos de otros aspectos educativos más
básicos que requieren igual atención. c.4).
Del alfabetismo informático al analfabetismo verbal. La
ya débil capacidad de comprensión lectora se debilitará cada vez más
no solo porque los alumnos leerán cada vez menos libros, sino porque
aumentarán su lectura de mensajes breves y fraccionados como los que
produce la navegación por internet y los intercambios vía chat o
correo electrónico. Así
la alfabetización informática
podría venir de la mano con una creciente
analfabetización verbal convencional con
todas las implicancias que ello trae al desarrollo de las habilidades
verbales de los niños y jóvenes. 6.
Retos comunes que pueden encararse cooperativamente en América Latina y
el Caribe:
1. Debe haber una cuidadosa selección de las tecnologías que conviene introducir a la educación, evitando capturar lo primero que nos ofrece la nueva tecnología. Resultará muy importante que cada país haga sus pilotos experimentales y que estos sean compartidos con todos los países de la región para así ahorrar costos y tiempos de experimentación, y usufructuar directamente los resultados de las experiencias exitosas. No debemos olvidar que la mayoría de las experiencias acumuladas en tecnología de la información aplicadas a la educación se han llevado a cabo en países desarrollados y ricos, con muchos recursos y buena parte de los profesores debidamente formados y capacitados. El panorama en los países de América Latina y el Caribe no es el mismo. Estos países deberían focalizar sus inversiones primeramente en aquellas áreas en las cuales la tecnología ya evidenció ser costo/efectiva en educación. Es el caso de experiencias acumuladas con radio y teleeducación por satélite. 2. El uso de computadoras y programas (software) todavía es muy diverso y heterogéneo en diversos países, por lo que se requiere de alguna forma de integración, para permitir el uso eficiente de la computación en la educación. Eso significa establecer criterios comunes para la integración de la investigación en los proyectos de desarrollo, para la selección del hardware, y para el desarrollo y forma de uso de software en el aula. Así mismo, se requerirán equipos profesionales especializados para la preparación del software educativo. Se requerirá dedicar esfuerzos para investigar la calidad del hardware y software que se produce, para que no se malgasten recursos y no se pierda el tiempo mal educando a los alumnos. Se requiere también desarrollar sistemas autorizados -reconocidos por el conjunto de usuarios locales- que respondan a los requerimientos locales o regionales, para no tener que depender sólo de los sistemas que provienen de los países líderes. 3. En la capacitación de profesores se sugiere: a). Aprovechar los años de licencia para estudios y los perfeccionamientos concentrados para articular regionalmente programas de capacitación para profesores. En este caso conviene diferenciar la capacitación tecnológica para los profesores de educación inicial y primaria, de aquellos de educación secundaria tecnológica, común o especializada. Esta capacitación debe incluir no sólo el nuevo uso de la computadora, el video y la tecnología, sino la nueva organización del tiempo y horarios de clase y aprender a discriminar entre la multiplicidad de materiales, equipos y software a su alcance. b).Desarrollar sistemas regionales de formación de directores de colegios modernos, así como especialistas e investigadores en pedagogía computacional. c). Desarrollar sistemas regionales de acreditación de profesores, para que voluntariamente profesores, directores, colegios e instituciones superiores puedan acreditarse de acuerdo a estándares latinoamericanos. d). Editar revistas regionales de novedades en educación vinculada al uso de la informática. e).
Implementar programas sistemáticos de intercambio de profesores,
directores y expertos en pedagogía computacional. CONCLUSIONES
Y REFLEXIONES PARA SER CONSIDERADAS
EN LAS POLÍTICAS DE INTRODUCCIÓN DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS A
LA EDUCACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE No
hay duda de la necesidad de que los profesores y alumnos accedan a las
computadoras, aunque no necesariamente estas tengan que estar ubicadas
en los mismos colegios. Lo que hay que estudiar cuidadosamente es la
mejor manera de sacarle beneficio a este acceso, dado el elevado costo
que implica y los requerimientos de transformación curricular y
capacitación docente. En ese sentido, hay que tener cuidado de no
colocar certidumbres allí donde todavía hay incertidumbres. No vaya a
ocurrir que así como la década de 1980 fue la del acceso a la escuela
y la de 1990 la de la preocupación por la calidad de la enseñanza, se
convierta la década del 2000 en la del acceso a la computación y la
del 2010 la de la preocupación por los aprendizajes con computación. Parece
inevitable que la exclusión social y la brecha de la inequidad
educativa crecerán a la par que crecerán las dificultades económicas
en los países de la región, lo que impedirá a
la mayoría de ellos dar saltos importantes en la inversión
educacional. A su vez la profesión docente se seguirá deteriorando, lo
que condicionará no solamente el origen económico-cultural de los
postulantes a profesores sino también sus posibilidades reales de
convertirse en actores decisivos del salto educacional y tecnológico,
lo que limitará los avances y logros de los alumnos que estén a su
cargo. Es
muy posible además que se abra una segunda brecha entre el discurso
político educacional y las realizaciones concretas. Habrá promesas e
iniciativas aisladas para aparentar que se moderniza la educación, pero
en condiciones tan trabadas y precarias que probablemente den como
resultado que los alumnos en lugar de avanzar tengan calidades de
aprendizajes similares a las actuales. También existe el riesgo de que
se invierta mucho dinero en algunas tecnologías de vanguardia con fines
efectistas, pero con una baja cobertura y
productividad. Dicho sea de paso, dado que en el mundo
desarrollado todavía no existen evidencias contundentes respecto al
aprovechamiento de la tecnología de la información en aspectos como
software, currículo y enfoques metodológicos óptimos para garantizar
el mejoramiento universal de los niveles de aprendizaje de los alumnos a
nivel escolar, no hay apuro para gastar los escasos recursos en las
tecnologías más costosas que aún no han demostrado su efectividad. En
este contexto en los próximos años el impacto de la tecnología en la
organización escolar y los procesos educativos aún será limitado, muy
similar al impacto de contar con textos impresos de calidad en manos de
profesores expositivos, auditivos y memoristas, que a pesar de
todas las propuestas de pedagogía interactiva y constructivista tan
sólo los usan para familiarizar a los alumnos con el texto, sin sacarle
provecho para el desarrollo de sus habilidades y aprendizajes. Parece
preferible entonces empezar con las tecnologías de menor costo por
alumno y más cercanas a las formas convencionales de enseñanza (radio
y televisión educativa), hasta que esté lista la generación de
docentes capaces de sacarle el mayor provecho a las nuevas tecnologías.
Paralelamente, ensayar proyectos piloto de pequeña escala pero
con recursos humanos calificados y tecnologías más sofisticadas, para
ir creando las experiencias que luego de validadas puedan tener efecto
demostrativo y expansivo sobre los demás. Mientras tanto, se podría
universalizar el acceso a las Cabinas Públicas para que la
mayoría de profesores y alumnos tengan
aunque sea un acceso mínimo a las computadoras e internet y puedan usar
las herramientas básicas de comunicación virtual. De paso esto les
abriría la oportunidad a los profesores
y alumnos altamente motivados y capaces para autoaprender para tener la oportunidad de avanzar por su cuenta. Simultáneamente,
la existencia de una Comunidad Educativa Latinoamericana puede generar
experiencias educativas y de formación de profesores que sean
intercambiables entre todos los países, de modo que se difundan y
repliquen los logros pese a
los escasos recursos nacionales. Finalmente,
se requieren nuevos tipos de directores, formados para la gestión
escolar moderna, con amplios márgenes de autonomía que las autoridades
centrales deberían facilitar de manera que la administración este al
servicio de la educación y no al revés. Esto también requiere
reformar las normas que rigen la gestión educativa. De lo contrario, la
rigidez burocrática y administrativa central harán inviables las
ventajas de un sistema educativo que disponga de las nuevas
tecnologías, cuyo aprovechamiento casi por definición depende de la
diversificación e individualización de las experiencias educativas.
También en esto la Comunidad Educativa Latinoamericana puede ser el
foro para intercambiar experiencias. Bibliografía
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